Historia
¿Por qué no había nada escrito sobre esto?
No es una pregunta retórica. Fue literal: una noche, una búsqueda, una pantalla con resultados que no hablaban de lo que estaba pasando en esta casa.

El vacío
Había manuales para casi todo, menos para esto.
Existía material sobre crianza, sobre divorcio, sobre pareja. Nada que explicara qué se espera de alguien que llega a una familia ya formada, sin manual, sin nombre claro para su rol y con la palabra “madrastra” cargada de siglos de cuento.
Lo poco que aparecía estaba en inglés, o venía en forma de consejo rápido. Faltaba lo que a cualquier otro tema se le exige: datos, contexto, método, y honestidad sobre lo que todavía no se sabe.
“Tardé años en entender que no me faltaba amor: me faltaba información.”
Investigación
Empecé a leer como si el tema fuera serio. Porque lo es.
Primero por necesidad, después por método: fichar cada estudio, anotar la muestra, el país, el año, y hasta dónde llegaba la conclusión.

La investigación no reemplaza la vida diaria: la ordena. Saber que hay etapas descritas, que los tiempos de vínculo son largos y que el conflicto no es un fracaso personal cambia cómo se atraviesa una tarde difícil.
Por eso cada cosa que publicamos dice de dónde viene. Evidencia, derecho y experiencia no se mezclan nunca dentro de una misma afirmación.
Curiosidad
No escribo desde el lugar de quien ya entendió.
Sigo teniendo más preguntas que certezas. La curiosidad es el motor y también el límite: cuando un tema no está estudiado, se dice así, con esas palabras, en lugar de rellenar el hueco con una opinión disfrazada de dato.
Nada de esto se escribe desde arriba. Se escribe desde el medio, con las dudas puestas sobre la mesa y con la disposición a corregir lo que se publicó si aparece mejor evidencia.

ALEJANDRA VAN SCHAIK Y LOS QUE NOS PASA A MUCHAS
La búsqueda comenzó en mi casa, no en una biblioteca.
Madrastras Argentinas empezó como una pregunta personal. Llegué a la madrastridad sin saber qué hacer, intentando querer bien, no molestar y encontrar mi lugar en una familia que ya tenía su historia. Había culpa, situaciones que no entendía y preguntas que sentía que no tenía derecho a hacer. Busqué respuestas y encontré opiniones, mandatos y estereotipos, pero muy poca información.
Empecé a leer, investigar, preguntar y escuchar. Cuando compartí lo que encontraba, llegaron las historias: mujeres de distintas ciudades y familias que me decían "pensé que esto me pasaba solamente a mí". Ahí entendí que la pregunta no era solo mía, y que no quería una cuenta de consejos ni de frases instagrammeables, sino un lugar para hacer mejores preguntas. Un espacio donde una experiencia cotidiana pueda ser escuchada sin juicio y después mirada con más profundidad, porque una experiencia personal importa pero no siempre alcanza para explicar lo que pasa. Empecé a leer, investigar, preguntar y escuchar. Cuando compartí lo que encontraba, llegaron las historias: mujeres de distintas ciudades y familias que me decían "pensé que esto me pasaba solamente a mí". Ahí entendí que la pregunta no era solo mía, y que no quería una cuenta de consejos ni de frases instagrammeables, sino un lugar para hacer mejores preguntas. Muchas de las preguntas que estudio nacen de un mensaje privado, de una conversación, de algo que empieza a repetirse. La comunidad no es una audiencia: es parte del método. Madrastras también me transformó. Un espacio donde una experiencia cotidiana pueda ser escuchada sin juicio y después mirada con más profundidad, porque una experiencia personal importa pero no siempre alcanza para explicar lo que pasa. Por eso el proyecto se volvió también una búsqueda de evidencia, derecho, investigación y datos. Intento distinguir siempre entre lo que vivimos, lo que creemos y lo que realmente sabemos, y a veces la respuesta más responsable es "todavía no sabemos suficiente". Muchas de las preguntas que estudio nacen de un mensaje privado, de una conversación, de algo que empieza a repetirse. La comunidad no es una audiencia: es parte del método. Madrastras también me transformó. Me obligó a revisar certezas, reconocer errores y cambiar de opinión. Defender a las madrastras no significa defender todo lo que hace una madrastra; hablar de madres no es convertirlas en enemigas; hablar de padres implica hablar de responsabilidad. Y en el centro de toda conversación sobre familias ensambladas tienen que estar los niños y los vínculos que los rodean.
No sueño con que todas las familias se lleven bien. Sueño con algo más concreto: que una mujer que empieza una relación con alguien que tiene hijos encuentre información antes de sentirse perdida; que un padre entienda que formar una nueva familia no es delegar su responsabilidad; que una madre sepa que su hijo puede querer a otra mujer sin quererla menos a ella; que una madrastra construya un vínculo sin tener que convertirse en madre; que los chicos quieran a las personas importantes de su vida sin elegir bandos. Y sueño con algo más grande: hablar de familias ensambladas sin caer en la madrastra mala, la madre loca, el padre ausente o el hijo problemático, y mirar en cambio los sistemas, los vínculos y las responsabilidades. Más investigación, más datos, mejores herramientas legales, más profesionales formados y menos personas atravesando esto solas. Madrastras Argentinas nació de una pregunta personal y hoy pertenece a miles de familias. Sigo sin tener todas las respuestas; ese nunca fue el objetivo. El objetivo es tener mejores preguntas, mejores fuentes y más herramientas para construir vínculos un poco más conscientes. Y que nadie tenga que empezar de cero.
Comunidad
Después entendí que la pregunta no era solo mía.
Al compartir las primeras notas apareció lo inesperado: cientos de personas describiendo la misma escena con otras palabras.
La comunidad no es una audiencia. Es la fuente que nos dice qué investigar después: lo que más se repite en los relatos define la próxima ficha, el próximo estudio que hay que leer.
Este proyecto no vende un camino. Ofrece un lugar donde la experiencia se escucha con cuidado y el conocimiento se comparte con fuentes, para que nadie tenga que empezar de cero.
Cómo se fue armando
De una carpeta personal a un archivo público.
- 2024
La pregunta
Buscar en español qué se sabe sobre familias ensambladas y encontrar casi nada. Ese vacío fue el punto de partida.
- 2025
Leer todo lo que había
Estudios en inglés, jurisprudencia argentina, artículos del Código Civil. Fichar, ordenar, anotar los límites de cada fuente.
- 2025
Las primeras conversaciones
Otras madrastras contando lo mismo con otras palabras. La soledad, de golpe, dejaba de ser un dato privado.
- 2026
Un archivo público
Lo que era una carpeta personal se volvió una biblioteca abierta, con método y fuentes a la vista.
